A MANERA DE PRÓLOGO

Quienes nos empecinamos en hacer literatura en estos contextos poco propicios, donde los estados tienen el deber de ocuparse de problemas mucho más acuciantes que la difusión de lo producido por su intelectualidad, obligándola así a operar, prácticamente, desde la clandestinidad, desde el más pulido de los anonimatos, no podemos dejar de agradecer al Comité Organizador del IX Encuentro de la ULEAM en Manabí, a su querido gestor, el poeta Horacio Hidrovo Peñaherrera, su coordinadora Damia Mendoza Zambrano, a la eficiente asistencia de Juan Carlos Muñoz y al pueblo ecuatoriano.
En especial a cada habitante de la región manabita.
Porque más allá de los usuales escollos, más allá de las falencias humanas, más allá de nuestras patéticas egolatrías, durante siete maravillosos días nos brindaron esta oportunidad de hacer posible la solidaridad y la esperanza. Nos ofrecieron un sitio en las filas de quienes creen que un mundo mejor es posible. Y que, si bien no tenemos, que nunca tendremos una identidad compartida, al menos conseguimos trabajar juntos en pos de una idea, de un sueño, de un destino común. A sabiendas de que comenzar a andar en pos de ese destino significa mucho más que enfrentarse a las distintas y feroces individualidades fomentadas por la aldea global.
Significa comenzar a escuchar las otras pieles, los otros ritos, las otras voces.
“El arte está lleno de balbuceos, solo unos pocos dan el grito, levantan el canto.”[1]
Por eso, aquellos que hemos tenido el extraño privilegio de ser escuchados debemos encabezar la resistencia contra los embates de esta sociedad viciada de mezquindades espirituales, desidias oficiales y urgencias económicas.
En definitiva, “uno es lo que hace para cambiar lo que es” [2] y entonces, ningún quehacer resulta más atractivo que organizar la resistencia desde la trinchera de la identidad cultural de los pueblos.
Tenemos como lema el pensamiento que Eduardo Galeano pone en labios del cineasta santafesino Fernando Birri:
Ella está en el horizonte. Yo camino dos pasos y ella retrocede dos pasos. Avanzo diez pasos y ella retrocede diez pasos más. Por más que camine se que nunca la alcanzaré. Pero para eso sirve la utopía… para caminar.
Sirva esta humilde antología como agradecimiento a la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador, y esencia medular CONTRA EL OLVIDO.

Norma Segades - Manias
(Santa Fe-Argentina)

[1] Jorge M. Taverna Irigoyen (Presidente de la Academia Argentina de Bellas Artes)
[2]Eduardo Galeano (Escritor uruguayo)

ALFREDO MARIA VILLEGAS OROMÍ (Punta del Este – Uruguay)


Nacido en Buenos Aires, Argentina, el 26 de abril de 1955. Es residente y Ciudadano Legal de la República Oriental del Uruguay.
Egresado con el título de: Ingeniero en Producción Agropecuaria, Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Católica Argentina (1978).
Escritor, Investigador y Gestor Cultural. Es creador y organizador de los Encuentros Internacionales “Poetas y Narradores de las Dos Orillas” en Uruguay.
Fundó “Ediciones Botella al Mar – Uruguay” junto con la escritora Rocío Cardoso Arias. La editorial extiende las actividades de “Botella al Mar, Argentina”, creada por Arturo Cuadrado y Luís Seoane en el año 1946.

LIBROS DE POEMAS PUBLICADOS:
• Sombras del Silencio (1973, Buenos Aires)
• Tu Sangre Bajo el Sol (1977, Buenos Aires)
• Mensajes Escondidos (1999, Buenos Aires)
• Tiempo de Leyendas (2003, Buenos Aires)
• Poema del Ama Guasú (2004, El Dorado, Misiones, Argentina) Grabado por Joselo Schuap y Raúl Barbosa e interpretado en los Festivales de Cosquín y Jesús María, (Córdoba). Editado en el CD “Agua Bendita”, por Joselo Schuap.
• Celebraciones y Desgarros (2005, Buenos Aires)
• Nacimientos y Agonías (2005, Montevideo)
• Celebración de la espalda (2006, Montevideo);
• Montevideo al Sur (2006, Tafalla, España)
• Pampeanías (2008, Montevideo)
• Poema del Ama Guasú y otros poemas (2009, Montevideo)
• El verdadero nombre de las cosas (2010, Buenos Aires).


UNA MUJER

“…me duele una mujer en todo el cuerpo”
Jorge Luis Borges

Una mujer me llega y me desarma
con el vientre sin pausas y sus piernas
marcándome silencios en la nuca,
despeñándose en besos por mi espalda.

Una mujer me sabe de memoria,
con paladar alerta y sin respiros,
pulsando cada esquina de mi cuerpo
sin hacer la más mínima advertencia.

Una mujer se duerme a mi costado
como duermen las hembras de su raza,
aunque aparentemente inofensiva.

Esa mujer es ángel y guerrera:
seduce con su voz mientras esconde
un puñal y un amor bajo la almohada.


XV

“¿Por qué la mano traza palabras en la noche
que nadie puede oír?”
Rubén Balseiro

Tal vez
la palabra es una tregua
que nos dejan los ángeles oscuros
cuando ya no hay lumbres en la noche.

Otra es la música
si el verbo se incinera entre las piedras.

A hierro vivo
ella sube por la fragua
y enciende los candiles
y los soles
y los labios
y nada queda más allá de un nombre,
apenas el aliento de una voz
mordiendo las cenizas
con un beso en la frente.

Entonces,
es ella la palabra que nos salva.


COCINA DE CAMPO

a Agustín, mi hijo-compañero

Si no amaina la tarde los aromas
a leña, a caldo, a vos en la humareda,
será el carbón solo una brasa quieta
en el murmullo hueco de la sombra.

Si no aflojan los fríos, esa costra
de tizne amurallado en la matera
será un paisaje oscuro, una frontera
enmudeciendo un cielo sin palomas.

Pero estoy aquí, acomodando un tiempo
ausente en las anchuras de la pampa
porque ciertas nostalgias me lastiman:

Él ensilla su tropa de silencios
silbando una canción de madrugada
junto al fuego que aguarda en la cocina.


LA AUSENCIA DE LOS BROTES

a mis hijas: Lucía, María y Pilar

¡Es tan corto el día
con el amanecer desordenado!

El alba trastabilla
y ciertas cosas quedan sin hacerse:
despabilar las hojas quietas del invierno,
corregir los manuscritos de los árboles,
ensillar cada mañana una utopía
y arrear la soledad hacia otra tierra.

No me alcanza la luz
para desarmar la ausencia de los brotes
que siguen creciendo sin mis ojos,
sin que pueda amainarles las heladas
ni desbrozar la quemazón de las ortigas.

A fin de cuentas,
elegí la distancia de mis manos
y me ganó la noche, mirando desde lejos,
cómo levantan vuelo las espigas.


LA MONEDA PERDIDA

“Buscó el amor, esa última moneda
por la que hurgamos un bolsillo roto”.
Graciela Zolezzi

Estuvo sin hallarla tanto tiempo.
La recordaba desvelándole las lunas;
aparecía,
impredecible,
alborotando quietudes y moradas.
Ciertos causes le anunciaron
su necedad en guardia:
ese tacto de metal entre los dedos.

Nunca fue de Oro;
apenas un bronce con marcas prematuras
y derrotas imprevistas.
Un reverso en blanco,
una cara austera
y un relieve gastado,
casi incomprensible.

El frío de mayo le sorprendió de golpe
cuando una mujer azul
se le instaló en los ojos:
¡estaba acariciando un canto irregular!
Esa moneda que creyó perdida.


EL MOTIVO ES EL AMOR

Porque te amo
acomodo las palabras
como altero la sintaxis de tus hombros.

Mis manos no riman con tu sexo
ni con las vertientes
abiertas en tus muslos.

Las urgencias de la luz en tu costado
son apenas el ritmo del deseo,
la necesidad de retenerte.
Sos el hallazgo
de un jarro de agua fresca entre las piedras.

Las carencias y mi nuca
descubren su derrota al extrañarte:
huérfanas insistentes de caricias
que tardan en llegar
desde la otra Banda del Río.

Porque estoy irremediablemente enamorado
sobrevivo en un papel
con el corazón sin tregua.
El motivo
es el amor,
la Palabra,
no el poema.


XXVIII

a mi padre

Lo abrazó con firmeza.
Con la irrepetible ternura del abrazo
de un padre a su hijo.

Del Abrazo del Padre
a su hijo que lo necesita;
del abrazo del hijo
aunque vaya repitiendo las ofensas.

Del abrazo del padre:
que seguirá perdonándolo en sus brazos.
Los del hijo,
que se acerca con los ojos y espera ese refugio.

De los brazos del padre
y del hijo
que se buscan una y otra vez,
y otra y una vez más.
Y otra.


EL ALBA

a mi hijo Matías,
mi primer viento

Que de una buena vez empiece el día
porque esta noche ajena me desalma
y es tan difícil enterrar los miedos
si me cuelgan jirones de los hombros.

Quiero que empiece el sol con sus dibujos
a señalar la sombra de los árboles
y no aquellas que suelen sucederme
como algo que me habla desde arriba.

Y estoy aquí esperando el primer viento,
el primer pájaro cantando por el alba,
la luz que desconcierta los sillones.

Pero apenas si vengo con mis manos
poniéndole palabras al insomnio
y que la soledad no me recuerde.


LA VENTANA ABIERTA

Alguien le encendió una ventana.
Se llenó los ojos con el fragor del Río
consumando los aromas de la noche.

Despabiló sus heridas en el agua
para que las supiera propias,
para que doliesen grises.

Era su forma de acomodar las pérdidas
y atreverse a mirar lejos
sin arrastrar las cicatrices como un duelo.

Entonces se dio cuenta:
la luz estaba allí
iluminando esa ventana abierta.

ANGELA PENAGOS LONDOÑO (Medellín – Colombia)


Nace el 14 de Junio de 1951.
Asiste a la dicha de la mujer antigua, de la asombrada, de la imaginera y de la niña de inocencia recuperada que siempre la habita.
Guarda en el cofre de la memoria imágenes de su casa antigua, de paredes altivas y corredores amorosos donde le enseñaron a jugar con el alfabeto.
Es caminante de senderos agrestes, de piedras marcadas con el sudor de sus ancestros. En algunos lugares quedan sombras de las huellas dejadas por nuestros indígenas.
Ha atravesado bosques y montañas. Ha cruzado ríos y quebradas. Ha visto casitas de bahareque olvidadas, desvencijadas y otras sostenidas por los recuerdos.
Se alimenta con pedacitos de amaneceres, con envolturas de luna tibia y sueños que van haciendo historia con sus propias historias.
Borda con hilos de oro hasta darle forma de esplendor al sentimiento que llamamos A M O R.
Se inventa a si misma cada mañana, rompe la rutina regalando palabras nuevas, para las personas que también son nuevas cada mañana.


MÚSICA DE MARIMBAS

Lo negro empezando a crecer
que aún llevo sangre en mis ojos.
Jorge Jackson


Acomoda
mi cuerpo destechado
en lo urbano
de tu río
y esconde mi niñez
en el festejo
de tus cerros.

Soy negra
amasijo de tierra
labios de pez
oración de brasa
y piel dispuesta
para el rito.

Traigo en mis ojos
los ojos de mi madre
paridora
de penas
y desalojo
de siglos.

En la cinta
de mi pelo
hierve
el sudor oscuro
de un noviembre
sin retorno.

TORMENTA DE VERANO

Gemido de tus ojos en mi piel

Una niña
se queda enredada
en el atrapasueños
porque tiene
sus medias rotas
y se siente
ciega
en su propia liturgia.


Ella no sabe
que en el país
de su corazón
habita un mago
que cura el miedo
y pinta sus ojos
de colores.

La sonrisa herida
como tierra blanca
espera en su nombre
derrame
de flor.

La esperanza
- cristal de sal-
donde se amarra
una lágrima
es la tormenta
donde se congela
la tarde.

CAMINO A MANABÍ

Ecuador

El sol
enciende la pupila
y saboreo
el misterio.

Voy de viaje
y campos alucinan
mi verde mirar.

El río es un hilo
de verano
donde tú ya no me esperas.

La soledad
alumbra
las nervaduras
del cielo
en la hora
que nadie responde.

Los ceibos
jardines de fantasía
con raíces al cielo
y un florecer
de lágrimas blancas.

Para esta sed de olvido
el camino
y el reloj
golpean en el viento.

Los cercos se alejan
así como el instante
se agota entre
la nada.

MUJER, TÚ TIENES LA LLAVE

¿Quien dijo que en el olvido
nada puede crecer?
Juan Gelman


A las mujeres
cansadas
tristes
olvidadas
abandonadas
solas
deprimidas.

Por qué espiral
has pasado sin salir
de la prisión?

Mujer
no estás sola
hay otra que acompaña
tu orfandad.

Se diría que la memoria
eterniza
la distancia
de tus miedos.

Encuentra
la vida serena
la palabra sincera
la luz en tu
rostro.

Solo escucha
el latido
que retorna
en aires de silencio
y disuelve
el rencor
en la mitad del día.

Algo hay en ti
que te lleva a la verdad.
Eres agua para la sed
sosiego para el alma
canto para el olvido.

Mujer, tú tienes la llave.

CANCION PARA DORMIR LA TRISTEZA

¿Recuerdas tristeza
mi deambular sereno
por su desnudez?
Mientras en el rincón
más extraño
ocurría el dolor despiadado
de la ausencia.
¿Recuerdas tristeza
las plegarias dejadas
en la mesa de noche
y el garabateo de mi nombre
en el separador
del libro-nube?
¿Recuerdas tristeza
el grillo alargado
a mis espaldas
con murmullos de engaño
violín de presagios
que rompía la calma?
Recuerdas tristeza
la copa de vino servida
en el abandono
de aquella madrugada,
como un beso fugado
de su boca clausurada.
Recuerdas tristeza
cómo languidece la espera
y en el alféizar de la luna
se desvanece la noche
sin el ritual del amor.
Recuerdas tristeza...

INVENTARIO DE OLVIDO

Amor,
sabes entregarme
en lecciones pequeñas
la forma exacta
de silenciar
mi flor.

¿Se puede resistir
al deseo,
constante agonía
de mi naturaleza
original?

Calla
mientras tildas
mi cuerpo de esdrújulas,
bella manera
de relajar
la rigidez
de tu poema.

CARLOS LUIS ORTIZ MOYANO (Alausí - Ecuador)


Poeta, comunicador social, catedrático universitario, con estudios de maestría en Estudios de la Cultura con mención en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Andina Simón Bolívar con sede en Quito.
En el 2005 obtuvo la primera y única mención de honor en el Concurso Nacional de poesía Jorge Enrique Adoum, en el 2009 obtiene una mención en el concurso internacional de poesía el Verso Digital organizado en Andalucía España con un texto titulado Un lugar sin estaciones, en el mismo año obtiene el primer lugar y premio único en el Concurso Nacional de Poesía Ileana Espinel.
Obtuvo un premio en la Bienal de poesía de Tungurahua con el poemario Los duelos de un infante.
Ha participado en varios recitales en diferentes ciudades del Ecuador y en proyectos culturales con el colectivo ya desaparecido Machete Rabioso.
En la actualidad radica en Guayaquil y se dedica a la docencia y a la investigación.
Ha publicado Zigzag del solitario, Lírica para vagabundos, Los duelos de un infante, así como en revistas y en blogs dentro y fuera del país.


VIII

A Carola Caiozzi, en el Sagrado

Caminaba, se enredaba en el augurio de la hierba, se vivificaba en las grietas, que deformes desplazaba la lluvia sobre las canchas. Los árboles recién plantados se devoraban hacían afuera, y era una bocanada de humo el teatro vacío. Antes, detrás de una ventana, unos ojos claros me enseñaron a reconocerme en la estancia de las rejas, porque era allí donde empezaría nuevamente el martirio del poema. Es la vida, me decían otros, para encontrar una respuesta que sólo podía ser disgregada en el mar.

XI

Reviso mis pertenencias,
son pocas,
comparadas con las pertenencias de un muerto.

XIV

Toco mi cuerpo y siento la tersura de quienes partieron.
El olvido se vuelve una sola masa corpórea,
líneas de fuego se desmoronan en mis dientes
que de a poco se convierten en la carencia del polvo.
Muerdo todas las manos que tapan mi espejo,
entonces muerdo el vacío.
Estoy en deuda con la estación donde los primeros versos
fueron también los primeros grilletes.
Llevo una legión de gusanos,
que a coro cantan la última andanza de mis muertos.
Me arrullo en los anaqueles cercados por la lluvia,
que es siempre la misma en cualquier lugar, en cualquier pensamiento
y en cualquier invierno.

Crece el poema como un niño encerrado.

XVIII

El patio se endureció cuando el niño se empapó de arrugas,
los retratos se deslizaban sobre la fauna de una herida,
porque también las heridas están compuestas de animales,
de regiones donde el clima es tan descalzo como el pensamiento.

Escuchaba el ladrón de limones
una canción en la misma cantina donde murió su padre.

Esa manía de treparse a los árboles
de confundir los frutos con estrellas delgadas.

El niño hundía sus dedos en una lavacara
y un barco de periódico intentaba salvar su proa.

Oh capitán my capitán,
Oh marinero en tierra.

El ladrón de limones y el niño
son los mismos cuando me enlazo a la bruma.

XXI

Una franja de arena tapa la casa que habito
no sé qué lugares me esperan
ni en cuantos he vivido.

La ciudad crece con sus bailes de medio día,
con su esfera dorada quemando los parques.

¿ A quién se le ocurrió hacer crecer a los hombres?

La única patria que salvo es la infancia
con sus adoquines quebrados de humedad,
con un gato tuerto,
con una revista alquilada.

CARMEN M. RIVADENEIRA BUSTOS (Esmeraldas – Ecuador)


Directora de Cultura de la Universidad Técnica “Luis Vargas Torres” de Esmeraldas. Publicó su primer libro de relatos, EL NOVEDOSO TRANSCURRIR (2001), en coautoría con su hijo Lenin Lara. En el 2003, VERSOS DE LA AUSENCIA (poemario), y un libro de normativa BREVIARIO PARA MEJORAR EL HABLA. Están listos para su publicación el poemario CONVOCACIÓN, LA CASA DE LA MUJER DESNUDA (relatos), CANTOS PARA DANIELA (poesía infantil) y LA NIÑA FIFÍ Y PERRO VIEJO (cuentos infantiles). Ha asistido a algunos Encuentros poéticos. Coordinó (2002), junto al poeta Stalin Valdivieso, el Primer Encuentro Nacional de Escritoras del Ecuador en la ciudad de Manta. Es fundadora y vicepresidenta del Círculo Femenino de Cultura de Esmeraldas. Creadora de programas radiales dedicados a mejorar el uso del idioma, los condujo en varias emisoras de su provincia durante aproximadamente 4 años. Es productora de programas culturales de televisión; produjo, dirigió y condujo el programa televisivo cultural “DÍGALO ASÍ”. Conferencista en temas culturales, educativos y sociales, es invitada permanente a foros de esta índole. Ganadora de algunas distinciones en diversos concursos literarios, fue considerada el presente año por los gremios periodísticos de la provincia Esmeraldas como la Intelectual del Año. Es una reconocida gestora y difusora cultural. Ha organizado y efectuado algunos proyectos culturales, donde el arte en general y la Literatura, particularmente, han tenido exitosa cabida. Actualmente trabaja en calidad de directora del Festival, en la realización del VI Festival Internacional de Arte, Ciencia y Cultura Nelson Estupiñán Bass, de la UTE-LVT.


SI SOLO

Si solo una palabra
tan solo una
de las tantas que hoy
recitas.
Si solo una caricia
tan solo una
de las suaves y tiernas
que me ofreces.

Si únicamente un beso
tan solo un beso
devoto,
dulce y fresco
hubiese mitigado
en su momento
el acerbo camino
de mis dudas.

Mis ríos desatados
habrían arrasado
las distancias.

Y florecidas mis rosas
hubiesen mutilado las espinas.


NI ENCIERROS NI SOMBRAS

Seguramente un día, de siglos anteriores,
algún antepasado, alguna hada
en celda oscura mantuvo mi albedrío.
Y a lo mejor por eso, en el preciso instante
en que aunando sus fuerzas mi madre me alumbrara;
en justa rebelión, mi voluntad y espíritu
perpetuos enemigos
del encierro y las sombras se declararon.
Por esto amo con ellos la libertad, la luz, la vida.
Libertad del pensamiento, luz del día,
claridad de Natura en todas partes.

Odio el encierro.
Me angustian los espacios pequeños, sin salida,
no importa, si acaso, momentáneos sean.
Amo la vida. Vida con libertad y luces
para que libre vuele el pensamiento
por lúcidos espacios compartidos.
Odio lo umbrío si no es el sol que lo circunda;
y la estrechez, si no es la de los brazos
de los seres que amo.
No a las sombras si del entendimiento son
o provocadas en áreas
que la visión absurda patentiza.
No a la prisión si no es la del amor que destella
y que al pináculo del orbe nos levanta.

No, no para siempre
al encierro y las sombras.


NOSTALGIA

Del tiempo en que sus ojos
vieron las espumas
blanquecer las olas en la playa,
llegan también las olas
que se llevaron
la fantasía escrita
en esa arena
con el lápiz digital
que empuñaron
los sueños de la infancia.


PÁGINA EN BLANCO

No busques en mí los arrebatos
que tú y el tiempo
llevaron a la nada.
No busques arrebatos
que el olvido,
sin lugar a excusas,
volvió página en blanco.


ALUD

Dorados rayos
entibian la mañana.
Un corazón espera,
apremia la respuesta.
Y súbito un alud
estrepitosamente se desgrana
para matar en frío
a la esperanza.


DESGANA

Impasible el firmamento límpido
espantadas las nubes, de azul viste.
Únicamente un sol,
solo un sol que calcina en él habita.
Niña hecha de hilos,
con el azul sin nubes
y el sol de la canícula,
sedienta,
solo hilos que una y otra vez
estrangulan tu hambre.


A TUS CELESTES SAVIAS

Corazón, odorante el amor
floreció con tus riegos de mi alma.
No dejes que tus Furias
corrompan la cosecha bien lograda.
No las dejes,
que trizan el sosiego,
que vuelven saltimbanqui la confianza.

No las dejes, que me enrabian
me apabullan, me acongojan.
A su paso, me aterra el arrebato
de querer olvidarte
de desear no verte
de interponer para siempre
entre ambos la distancia.

No repitas las andanzas
que nos vician.

Déjame exorcizar a los demonios
de tu intemperancia
de tu vanidad que niegas
de tus travesuras que dañan.
Déjame que convoque hacia este lado
a lo inmenso de tu ser de niño bueno
con su ternura
de hombre apasionado que ama.
¡Déjame convocarlo!
¡Yo lo convoco!

Necesito que acuda
a liberarme.

No quiero que mi huerto
se transforme en yermo.
Convoco a tus celestes savias
para salvar el vergel que cultivaste.
¡Sálvalo!


SAUDADE

Tengo para ti, inagotable,
un mar de recónditas ternuras.
Agostadas las alas
del vuelo pasional que disfrutamos
se desbordan adentro todas las suavidades
para aliviar tu espíritu,
si estremecida ave te percibo
entre el despiadado caer de la tormenta.

Mas, hurgada la memoria de mis íntimas vivencias,
ante la dicha de encontrar que acurrucada en el fondo
persiste de mi amor primero su vigencia,
presa soy de la añoranza del tiempo,
mágico tiempo,
en que solo tu mirar bastaba
para encender mi corazón
mi piel,
y apurar mis líquidas esencias.


Y SE NOS VAN…NOS VAMOS

Y se nos van … Se van.
Y tan solo nos queda de su paso
el registro intangible
de los irrealizados sueños
que para ellos soñamos.
Afanes incumplidos
en el decurso de la angustia
por el pan, el traje
la vivienda.
Anhelos diluidos
en el evo de las siempre
tareas incompletas.
Y se nos van,
sin que de compartir
las grandes, las pequeñas cosas
el turno nos llegara.
Distantes en el mismo espacio.
Lejanos. Apartados.
Y en inexorable hora,
sin poder retenerlos,
se nos van…se van.
Hasta que un día, con una ruma
de propias cuentas impagadas,
por la costumbre estúpida
de postergar las mínimas
y sanas complacencias,
rindiendo a las leyes naturales
el tributo,
nosotros, simplemente,
también nos vamos.


DULCE MUJER

De cuando la razón posara en mí
sus sabias luces,
vívida en los recuerdos se mantiene
la dulce imagen
de una mujer buena.

Dulce mujer de sonrisa fresca
pasitos cortos
y apresurado andar.
Dulce mujer inclinada al servicio
sin más causa
que su eterna alegría
de la entrega.

Cuando crecía,
algunas veces le inquirí el motivo
para que siempre con el bien,
a los protervos,
devolviera la maldad que le inferían.

Buena y dulce mujer,
hoy más que nunca la recuerdo.
Al contrario del suyo estoy sintiendo
el miserable barro,
el espíritu ruin,
de los que el bien reciben y lo pagan
con perverso empeño.

¡Ah, dulce mujer!
Ya no está.
Y su mundo de bondad me abriga.
Inacabable es su esencia
que suaviza esta dolida estancia
del ahora.

¡Ah, noble mujer,
dulce y sonriente!
¡Ante la vida,
abrumada y con gratitud
me inclino,
porque entre sus dones
permitiera
que ella sea mi madre,
madre buena!


EL HORIZONTE … A VECES

A veces cuando miro el horizonte
se allegan las penumbras del pasado
y en medio de sus sombras descubro estremecida
las llamas de unos ojos que me acechan.
Se pierden del entorno los vívidos colores
y mostrando sus inclementes garras
surgen monstruos arcaicos
de babosa y repugnante toba.

A veces cuando miro el horizonte
instálase aplomada la tristeza,
mas resurjo con la fuerza limpia
que en su línea me trueca en osada equilibrista,
gladiadora de sueños que me acercan
al punto que me conserve ilesa
de esas atroces fieras
que en lo arcano se esconden
con su azote de culpas
y el amargo de los sinsabores.

CARMEN VÁSCONES (Samborondón - Ecuador)


Libros: La Muerte un Ensayo de Amores., 1991 Con/Fabulaciones, 1992; Memorial Aun Acantilado, 1994; Aguaje, 1999. Inéditos: “Un solo de mujer, Falopio o memoria del deseo”, “El actuante o una vida innominada”, “Hilo de agua”, “Luna aborigen”

DE CARMEN VÁSCONES DE LIBRO INÈDITO: UN SOLO DE MUJER

I PARTE: SOLEDAD PAGANA

SALANGO FLOR DE MONTE
potranca de Pariaca
guayacán hilera de ermitaños
ceremonial a tu paso

Estuario agua vientre
¿Carmen de quién?

(Me tocas tantas tocas veces tú)

Uva tierna mi lengua te despetala
orujo mío
sabor fermento cáliz de tierra
sol para la instancia del amor

Vendimia
roca gigante asentada de pájaros
te dicen al oído mi secreto
de peces y alburas

Crecen lentamente mis sarmientos
como beso de volcanes.


PRINCIPIO DE TOCADOR IMPÚDICA HUELLA
hostia de fuego tajante adoración

Te di mi acertijo valle de visiones
posesionas saciedad de tierra sin promesa

Olvido de agua

Llano de mordiscos ávido castor
allana almendra roja cebo silvestre

Paraje de mar revélame al escanciador.

HOMBRE NACIENTE SE ENTREGA
ola de amor no muera

Objeto incompleto extraña algo

Oración bolero desvelo de llovizna
orada pecho de arena
punta carnero playa vieja fuente
surco de luna parte
avisa pronto

Boda del cromosoma

Sugiere soneto
de alguien.


MUJER LÚCIDA DEL CAOS
pozo prohibido tu interior suicídame

-Oraré-

Adivinanza tizna oquedad

Principiante incisiva
procura llegar al desembarcadero

Cortavelos integran veloz concesión

Noche cabal

Vasija prometida penitencia tridente
lanzamiento confuso

Carrera repetidora de ti ensarta preludio
en secreto

(Me fijo en ti)


APUNTADOR DE CONSPIRACIONES
ebrio voraz te deslizas -canturreas-
elijo: te desconciertas

Escala ávida impulsa carillón saturándome
echando mar en tu búcaro te allano

Pareces sudario abrazado
a la raza aglomerada en mí

Tornas atisbo clamas hallarte
¿qué más quieres?

Mi yo: un solo de mujer.


CAOS CODICIA DEL VERBO

-Mudéjar cohabítalo-

Sábelo
¿qué no puedes?

Nadie te derribará astil casta de abedul

Imaginación del mantra
puesta acuciante onagra agóbiame

Égida fabular derrámate en mí.

DAMIA MARILU MENDOZA ZAMBRANO (Manta - Ecuador)


Poeta cantautora: “de la misma arcilla” canciones, Quito, 2002, “damia para enamorar” poesía, Estados Unidos 2005, “La poesía de Damia se siente”, 2006, y la guitarra de Hugo Oquendo. Relacionista Público y docente. Realiza periodismo cultural y diseño de producto educomunicacional. Ha representado a Ecuador en Eventos internacionales en Asia, varios países de Latinoamérica, el Caribe y EE.UU. Actualmente labora como Docente en la Universidad Laica Eloy Alfaro, de Manabí, asumiendo un fuerte compromiso ético y cultural. Ha publicado, Sueños de Gaviota (1986) El Despertar de Gaviota (2001), Desliz (2002) Tras los cristales de mi mar (2006) Su poética aparece en varias Antologías, La palabra y el viento. (México 2002), Apasionados semidioses, (Cuento y poesía, Argentina 2004) Municipio de Manta (2005) Grupo Cultural Manta (2007) Oscar Guiñazù Álvarez (Argentina 2008) y otras. Incursiona en el ensayo, testimonio, biografía, poesía, narrativa y realización para la televisión.

Palabras al vacío
I
Palabras nada más
dice el vacío
el que no encuentra una ventana
para escapar
al paraje feral
que conjura
esa palabra que desea
Digo hoy
sencillamente
lago
porque todo lago
es un mar que espera
la palabra
que ha de venir
con fuerza de campana
a revolver el verde
o el azul
de sus delfines
Digo hoy lago
sencillamente
pero cuánto gana decir
tu lago
cuánto gana el lago
ceñido a ti
a tu lado!
Digo ahora,
el volcán
como si quisiera decir
Chimborazo
que inventa mi corazón
Ese volcán de mi devoción
que hace de esta tierra
herencia tendida
para mis caprichosos amaneceres
y que ofrece
y me recuerda
la ternura de tu liebre
que me eleva

Mi soledad

Tengo la soledad perpetua y larga
Soledad que desde mis pies
lanzo al vacío
Vacío que regresa a mis pies
que quieren alcanzar tus dedos
Dedos que se agitan a arrancar tu piel
piel que me regrese a la tierra
tierra que me aleje de la soledad
soledad que quiero convertir en libertad
libertad que sueña tu misma soledad para amar

…..

Saudades alojadas
llegaron a salvarme
retorno a ti
chiquita
hilo
Clarín
ortiga
dánzame agua
bébeme…
los impulsos llegan
traspasan la luz y la vela


----------------------------
felinos reposan
cuerpos resentidos
al corazón agrietan
desatinos
no yo
no él
se apagó la luz
nunca más
sus ojos en amanecer
siento ido
aquello que brama
apuros y bretes
ahogos conocidos
aliento
hojas de mi noche larga
tras la ventana
…………………………..


El pasado también es un paso a la muerte
no pedí ataúd,
Mar…
Desvanecida
cae la mujer
materia ausente
llévala al cielo
sostén el pecado
sin besar
prefiere
al relámpago abrazar
salinar
palpar
Da mujer… bate Mar

EDUARDO ARAMBURU GARCÍA (Copiapó- Chile)


El poeta y profesor Eduardo Aramburú García nació el 4 de septiembre de 1945. Fue uno de los primeros hombres de letras de Atacama en ser reconocido con el importante Premio Regional de Literatura, sobre la base de un trabajo tesonero por las letras. En los años setenta, con los poetas Tussel Caballero, Lucía Román, Andrés Ríos y Danilo Octavio Bruna, entre otros, lograban publicar sus primeros libros en mimeógrafo, rudimentaria técnica donde se engrandecía su poesía.
Durante los primeros años del Régimen Militar fue perseguido por sus ideas. No desmayó y fue factor de unión de los escritores y en 1978 fue uno de los principales impulsores de la fundación de la Sociedad de Escritores de Atacama, de la cual fue su primer presidente.
Ganador de varias distinciones y honores, en la actualidad ocupa un alto cargo en Secretaría Ministerial de Educación de Atacama, como Encargado de Cultura.
Recientemente fue incorporado a la Academia Chilena de la Lengua


ASHOKA, O LA AUSENCIA DE TRISTEZA

Era viernes, era lunes, era el tiempo
que golpeaba
en la memoria, la historia, los sueños,
la patria.
El Maestro, nos reunió nuevamente
para rescatar los mañanas, los atardeceres
con sus horizontes en oro transformados

Era Viernes.
Tu palabra de líder rojo, amarillo, azul,
trajo el espíritu de ASHOKA
Y brotaron “… las ausencias de tristeza…”
los dolores, las heridas
se fueron en ese río caudaloso de los tiempos
Ardieron los espinos, los bosques oscuros,
la tortura del alma
congelada en las murallas, en las piedras,
en los cuerpos, en los ojos triturados,
en las manos hambrientas, en las bocas hambrientas
de un beso
De otra fogata, de otro sueño, de niños, esperma
De otras manos enredadas
De otros caminos descubiertos
De otras alambradas destruidas
Y ahí estabas con tu sabiduría silenciosa y callada
Uniste la palabra al sentimiento
en su brote sin espinas,
con su “quietud del alma”
Rescatando la memoria en la memoria
El pasado común en su rojo horizonte
de banderas en la sonrisa de los niños
En la raíz de la esperanza,
en el hueso tibio del alma americana
Y el fuego del amor en su rescoldo campesino
con “ la ausencia del dolor”,

Y te dirigiste nuevamente, Maestro,
a los profanos expectantes:

“dad vuelta a la tristeza”
“sembrad de nuevo en los surcos la acacia
“ para que brote la vida
“y fluya el agua libertaria de los pueblos
“y cure las heridas de la historia”.
“Y comprometáis, por vida, tu vida a tu pueblo:
América en su palabra rompiendo las cadenas del silencio.


¿QUÉ ERES LIBERTAD?
(Fragmento)

¿Qué eres?

El imán de todos los tiempos
La fuerza embrujadora del desierto
El licor embriagador de este siglo
La sonrisa enigmática de la luna
La corriente contagiosa de los ríos
Un deseo de amar contenido,
atacado a la arboleda de tu huerto
a la puerta cerrada
a montaña inventada en las manos
al rocoso paisaje del norte
a la lluvia deseosa de liberarse
de la nube
de cortar con todos los cuchillos
del deseo
los maderos que cubren las puertas
de la luz
Y caminar nuevamente por la casa
del mañana.
Correr por entre el bosque nativo
de la tarde
sembrando una sonrisa.


VII

¿Qué eres amada libertad?

Un espejo
Un recuerdo
Una voz suspendida en el vacío
de la cabellera del tiempo
Un sueño que talvez existió
en otras edades

Una palabra
pronunciada por otros labios

Silencio …. Muerte
Silencio …. Nada
Silencio …. Todo
Silencio ….


LA GRAN ESPERANZA

Yo creo en la vida y el hombre
Yo creo en el padre de todo.
Yo creo en el hijo del padre
Yo creo en la madre del hombre

Es una fuerza poderosamente suave
la que tienes tú.
Es una fuerza poderosamente libre
la que tienes tú
Es una fuerza poderosamente igualitaria
la que tienes tú
Es una fuerza poderosamente justa
la que tienes tú
……………………………………..
¿es tiempo de empezar a navegar por la verdad?


MUJER, OLEAJE INFINITO DEL TIEMPO

Hoy, en el altar del recuerdo
Tus ojos
Iluminan rostro de la tierra.
Tus manos, oleaje infinito
del tiempo
vuelan
danzan
como peces embriagadores de luz
abriendo todas las puertas
de la bondad
Allí, donde el sol anidad
junto al horizonte,
tu sonrisa
se adhiere a mis sueños.
Y la voz tuya, suave música,
Recorre los espacios de la
Humanidad
Y germinas la vida y siembras la paz.
Yo quiero ir contigo construyendo
Mundos , multiplicando sueños


TUS OJOS

Hoy, me detuve en tus ojos, y vi
un trigal abierto jugando en las colinas.
Caminé por la luz de tus pupilas
y una niña se columpiaba en el viento.

No quise interrumpir tu pensamiento,
pero tus ojos me invitaron y pasé
A la casa de tus sueños y soñé,
Que tú y yo jugábamos en una alcoba
de papel

Tomé un trozo de tu alma y salí,
bebí en tu boca una copa de estrellas
y la noche me sorprendió delirando,
cantando …
No sé … que tus ojos estaban en mí

ENVER ALVAREZ ENDARA (Quito - Ecuador)


Comunicador Social. Realizó estudios en la Facultad de Comunicación Social del Ecuador. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Central del Ecuador.
Tiene una mención de honor en el concurso de poesía de la Universidad central del Ecuador en el año 2003.
Ganador del primer concurso de poesía del taller cultural Retorno 2009, consta en la antología Trayecto Cero.
Publicó su primer poemario "MICROVUELOS" En el año 2010 con la Editorial Drugos de la Naranja.
Consta en el libro colectivo de cuentos breves "MINIMAL I" de la Editorial Efecto Alquimia.
Participa y es promotor de los talleres de literatura de la Casa de la Cultura Ecuatoriana sede Quito. Es miembro del grupo cultural retorno y se acaba de lanzar el libro colectivo MININAL II con la Editorial Efecto Alquimia.


LILITH

Te quiero
porque me quiero
y me quiero
porque te quieres.

De los manicomios de amor
anteriores me quedo
con el tuyo
porque no tiene
camisa de fuerza
ni me pone electroshock
ni me encierra en un cuarto acolchonado.

Este manicomio de dos
me da tres
cuatro
cinco
razones y sinrazones
para seguir siendo
lo que soy:

Tres puntos suspensivos
en una hoja en blanco


LAS COSAS QUE NO SE PUEDEN CORTAR
Por:G

Ya no era suficiente
ni la tijera,
ni la navaja,
ni el viejo serrucho del abuelo
para cortar los cabos
que me ataban a ti.

Tu recuerdo me crecía
más rápido que la barba
y mas denso que el cabello.

No había respuestas
Ni quería hacer más preguntas
Y decidí un cambio de look:

así es que hice una trenza a mi vida
y otra a tu recuerdo.


HAY DÍAS
en que me reencuentro
con mis fantasmas...
al parecer son
choques esquizofrénicos
manías sicóticas
de mis depresiones en cruz
de mis juegos lunáticos
anhelos morbosos
estigmas y llagas
en la cuenta de mis cuerdas vocales
del ritmo del pudor
a punto de no decir
lo ya sentido
en esa trama sinuosa
donde me enfrento a mi carne
sin compromisos
ni juicios
o sin desenlaces ciertos
sin nada
y todo
solo yo gris
en la ambivalencia
de mi psicosis
encarcelatoria.


CANNIS.

Y no bastó
con dormir
el cancerbero
lamió mis ojos
se apoderó
de mis insomnios
jugó con su cola
dentro de mi garganta
llenó de ladridos secos
la punta de mi
espina dorsal
Y poco a poco
se durmió
a un costado
de las cicatrices
que me dejaron
sus colmillos.


ESTACIÓN FINAL

I

Que las palabras
no me falten
en el canto
dental
de tu sonrisa puñal
Que las palabras
no se escondan
en los candados
de tu piel
Que las palabras
no naufraguen
en el cielo
de tus ojos
Que las palabras
no me castiguen
en la ausencia
de tu voz
Que las palabras
se unan y otra vez
para acogerte
entre mis brazos
Soledad de puñal.
Soledad de pieles.
Soledad de ojos.
Soledad de voz.
Soledad tan sólo
Tú,
soledad de mis palabras...


X


...de vientos
solitarios
y azucenas
sin magnolios
esta vestida
tu mirada...

De miradas
inconclusas
y con el desierto
de tu piel
me llamas

De 13 vueltas azules
esta amarrado
mi cuello
a tu pieluna

La soledad
de tus puñales
no lastiman
más mi carne...

MICROVUELOS
¿Qué te queda
cuando una lluvia
de soledad
te moja internamente
cuando no puedes
escapar de la nostalgia?

... el abismo del poema

00OO00

Mis lágrimas
Sucumben
Ante la tentación
De la lluvia.

00OO00

Me salvaste
del abismo
cuando tu sonrisa
crucificó
mi tristeza...

00OO00

Solo y solamente

que puedo amar
cuando mis alas
no se queden
guardadas bajo
mi cama.

00OO00

La soledad
pesa como
un abismo:
A veces cuesta
cargar con la
nada


MICRORRELATOS

BIBLIOTECA SUBVERSIVA

Leandro vive en una biblioteca fría
pero no le gustan los libros
por eso su mamá
le compró un horno
era lo único que podía hacerse
en esas circunstancias.

Cuando Leandro tiene frío
quema libros y más libros
lo cierto es que nunca le faltan
porque todas las semanas
llegan nuevos a su biblioteca.

Un día los libros
harán un sindicato
se revelarán
convocarán a huelga
y quemarán a Leandro.

LA TORRE DE LA SOLEDAD.

Era un mago tan poderoso que, a lo largo de los años, había cultivado tantos enemigos (nadie, bien se sabe, agradece los favores). No importa señalar si era por envidia o por temor, pero lograron encerrarlo en la Torre de la Soledad. El sitio era áspero y húmedo. En un borde descubrió a una araña y logró un prodigio: convirtió al arácnido en una mujer bellísima.
Esa noche se alcanzó a escuchar su último silencio.

LA MAQUINA DE ESCRIBIR

Todas las noches
ataban al poeta fantasma
a la máquina de escribir
empezaba el tecleo
que era interminable
y tedioso en todas las madrugadas
Pero esa noche ocurrió lo impensable
la máquina cayó de la cama
se despedazó y el fantasma fue libre...
Sonrió por un momento
Y luego se sentó al filo de la madrugada:
Y lloró desconsoladamente.

FREDDY AYALA PLAZARTE (Latacunga - Ecuador)


Integró los talleres literarios de la CCE en el período 2005-2007. Ha realizado estudios en Comunicación Social en la UCE, y la maestría en Artes y Estudios Visuales en la Universidad Andina Simón Bolívar. Integrante del grupo literario la.kbzuhela de Quito.

Con la editorial Drugos de la naranja ha publicado los libros de poesía; Zaratana (2007) y Kamastro de Matuta (2010). Su libro Con un manuscrito en el horizonte (2011) se publicó en la CCE de Ambato tras obtener el II Premio en la Bienal Nacional de Poesía “Juegos Florales”.

Con el auspicio del taller cultural Retorno publicó el ensayo La metálica luminosa acerca de la vanguardia de Hugo Mayo (K-Oz editorial, 2010), este ensayo volvió a publicarse en la revista Sophia N. 6 de la PUCE y en la revista Cultura de Veracruz (México, 2010).

Preparó una selección acerca de la Novísima poesía ecuatoriana publicada en las Revistas: Círculo de poesía (Puebla-México, 2009); Cultura de Veracruz (México, 2010); Página Zero (Palma-Mallorca, España 2010). También obtuvo la Segunda Mención de Honor en el concurso de Poesía “Ileana Espinel Cedeño” CCE, Guayas, (2010), Medalla de Plata en el Premio Universidad Central (2008), Ganadores del Concurso de Poesía Retorno (2009). Su poesía consta en la selección fractales (CCE, 2008) y encuentros de poesía joven. Ha participado en foros y en el VIII encuentro Internacional de poetas y artistas ULEAM (2010).



MANUSCRITO

Aunque tu imagen se espesaba en mi sangre
yo quería llegar al crepúsculo del Ganges
para cortar mis canas
y darte el abanico de mi palma en la Vía Láctea
yo fui al venablo de los cuerpos
sudaron mis camisas

yo fui al encuentro del destino con una mujer
de trenzadas voces
su coraje me dejó entre las patas de la silla
mi alma huía en la mitra del amanecer
yo vi por última vez la tinta de tus ojos
colgando en el gancho del anzuelo


HABITACION VACIA

Un hombre detiene su gravedad en un charco
para ver cómo eyacula sus lágrimas
se sienta en el taburete de ciprés
y concentra sus cejas en el movimiento del fuego
a cada momento sangra su conciencia
y ya no quiere pensar más en sus huesos

luego agrega más leña en la fogata
estudia las prominencias de su rostro
un perro viene para abrigar sus pies
recuerda los dibujos de cera
que un día rayaba con la tiza de cascajo
mientras caían del pizarrón


CEREMONIA 2
el síntoma de la espera
En la esquina de un cuarto postrado el mar
el cerámico avance del pelo
hacia los candados
Un erizo se siente
minuendo ante la corta duración de una palabra

mientras las pisadas serpentean lo callado de una montaña
sin rumbo una cometa
declina
entre
las pirámides de un niño
empalizados sus talones en el piso
refugios de ojeras falseando la memoria

y la escama se mueve en la almohada
y patalea el viscoso discípulo del ojo

Y aún así vigilo al difunto
en la advertencia de los mármoles
yendo
hacia
atrás
para despintar su futura angustia

y solo teniendo la imagen de un tornasol
hincado en las autopistas de arena
con una veterana promesa
evadiendo al q-u-i-n-t-o atardecer de cada domingo

Dentro de un kimono enloquecen
los números romanos
un moño acumula más trenzas en su interior
el silencio abatido por un par de aretes

Y dos canicas en su constante retorno
miden
la distancia del olvido
y dialogar con el mismo horizonte
antes de perder la noción de lo ausente

boca abajo escuchar una muchedumbre de ácaros
y arrimado a la cebada
desprender más rostros ante la fogata



IMAGEN DEL TIEMPO

Paso enano del tiempo en el alabastro del fémur
hierve la tarde
rayan
mis voces
la ausencia
de un agujero en el a j e d r e z

llueve en el sincretismo de las letrinas
se endura la mirada de un cristo
en los bolsillos
solo encuentro
las escamas de una calcomanía



CARÁTULA SACRA

La dentadura se mantiene prendida
al último dígito del calendario
es la fecha para romper el paroxismo de las molleras
bajo el simulacro de los ojos
está mordida la cartografía del loto
y una mujer desbarata su trenza
aferrando el naipe en su pelvis
un silencio más
arde entre la circunferencia de los lunares

No es soluble la pisada en enaguas de carbón
llega el aguacero al ambulante
alguien encuentra la angustia de un ausente en el sombrero
corre saliva seca en su garganta
estira el nervio del párpado
la arcilla mancha sus encogidos brazos

acaba la sospecha de un disparo en el horizonte
en el índice de un libro
yace el cuerpo de una salamandra




LETRERO DE INVIERNO

Por qué se encabrita la ausencia de óxido
en la espiga de un cero?
rebota el sedimento de los ayeres en la calle
atrás de la infancia de un hombre
se pudre
una
batería eléctrica
el infarto de la aguja suspende la melancolía del tiempo

cae esmalte de las uñas
se irritan las corneas del vidrio
y la memoria del pie asienta lodo en mis costillas
anuncia el ornitorrinco el desplome de un liquen

tropiezan las púas del agua con la hojarasca del camino
bajo las tablas encuentro un niño dibujando
el mandala de sus edades

el atardecer destapa la cosecha del hablante
atrancado un anillo
en la fisura de sus pantuflas
de un tiesto gotea la ceniza
y cubre el estiércol dejado por un perro


ORIGEN ARCANO

Alguien vigila cómo un martillo desbarata su nostalgia
en el yunque
y en ocasiones duerme
sintiendo el gorgoteo de los grillos atrás de un helecho
la mansedumbre sucumbe pelos blancos
en las sandalias
teme la aspa del lápiz abandonar la línea____
de un membrete
hay marcas de agua
en el pómulo de una imagen

mientras astilla su conciencia en el pentagrama
se agarra de los elásticos del cartucho
perece un pensamiento más en el anzuelo
y sobre la sábana se desmorona la nomenclatura del calendario


FIGURAS EN EL CLAROSCURO

Escapa un neumático por el taciturno espejismo de la carretera
la resonancia de una voz cuelga
del encorvado diámetro de un cuchillo
los ecos de ventanas
sostienen las arrugas
de mi rostro

aún la nodriza
piensa en su niño probeta
en silencio se debilita la dentadura
ensaya un recuerdo cuando observa las marcas de su ausencia
no acude al origen de los cuatro maderos

es enano el ocaso cerca de una anémona
queda el afrecho del mar en mis ojos
construye una hormiga la huella de un zapato
En la cama
descansa la evanescencia de una palabra
el retazo de cabeza de una muñeca

tiene fisuras la mollera de un sacerdote
va descalzo a los hospicios de la tarde
envejece un arete el pico del pájaro
en media Vía se ha desintegrado el eje de mi tercia edad

LEJOS DEL OJO

Yace la pisada de un duende en la humedad del bambú
escasea el líquido de la mirada
Por la carretera
se despabila en circunferencias un moño
El horizonte fatiga una sobredosis de recuerdos
un escarabajo halando el áspero tinte del ojo izquierdo

tambalea un girasol en las partituras de la luz
excavo el ritual de la lejanía
pero dentro de la puerta
enloquecen las aldabas
aún no cruzo la invención del amanecer

Se van a la montaña
las prótesis del silencio
y el hombre solo piensa abrigar su conciencia en la candela
solo arriesga la memoria junto a su palabra
en ocasiones pregunta su anterior sueño al axioma del tiempo

Desenvuelve la oruga de un trapo
la astilla desfigura la imagen del fuego
Ya un átomo detenido en la supuración del ojo derecho

el agua debilita el filamento de mis pelos
a doce leguas se divisa el bigote de un hombre
descascarando su fémur en la arena
aplastando con su zapato el impacto del aguacero

En la pizarra escritas lastresedades
que debe alcanzar un niño
y dos maderos turbando los cuatro signos del mundo
Metafísica del atardecer
cuando los anillos socavan la carne de mis dedos
asimilo la distancia de tres puntos. . .suspensivos con mis uñas
sobre la mesa los peces han abortado el tranquilizante del anzuelo

Afuera del ojo
la pestaña labra una cárcel de líneas
un perro embotella en el hocico la partida de su instinto
con un crayón invento la desidia del solsticio
Regreso a la esquina de otro tiempo
sopla el Mar Muerto una mariposa a las rieles
y crece la evanescencia de un pétalo
encuentro en la tierra
las almohadas todavía hundiendo mis pómulos
donde mis fosas nasales han perturbado
el sueño de un ácaro
No obstante
Ya amanece
Y permanezco ocultando la cabeza entre las canas
a espaldas del apolillado ojo de una muñeca

HORACIO HIDROVO PEÑAHERRERA (Santa Ana - Ecuador)


Horacio Hidrovo Peñaherrera nació en Santa Ana, Manabí, el 24 de junio de 1931. Obtuvo el Premio Nacional Benjamín Carrión y una condecoración nacional al mérito literario durante el Gobierno del ex presidente Oswaldo Hurtado. Recibió la condecoración Eloy Alfaro de Manabí y el Premio Nacional de Cultura. Ahora es profesor de literatura de la Universidad Laica Eloy Alfaro, de Manabí, donde dirige el Departamento de Cultura.


LA SOLEDAD ES UN DOMINGO LARGO

Qué fácil que es hacer la valija,
irse de pronto en el primer tren
estrujando las cartas del pasado.
Qué fácil que es abandonar la túnica
de un lila que nos bañó de amor;
voltear la almohada,
dejar sin tibieza la sábana,
extraviar las sandalias del insomnio.
Y pensar que en este sitio,
bajo la luz agonizante de una lámpara,
tú tejías los recuerdos
en telares de nostalgia
y escribías pentagramas
con los primeros sonidos de la aurora.
Qué fácil que es cruzar la misma calle
y pisar las mismas huellas;
apagar en tus pupilas las noches ebrias de vino.
Mas es cierto que los años se ajan,
que el tiempo tiene otras citas,
que no en vano pasan los Otoños,
que la lluvia se quedó detrás de los cerros,
y que entre tú y yo,
sólo hay un río que dejó de crecer.

TUS SENOS

Cuando tomo la ruta de tus senos,
se desordenan mis sentidos.
Siempre descubiertos:
palpitan, brincan, tiemblan
y me regalan una tarjeta de invitación.
Los he visto moverse debajo de tu blusa,
abandonar el cauce.
En la cita esperada,
cuando se apagan los candiles,
te rasgaré el sostén
y respiraré tu pecho de madera.
Me gusta tu voz,
tus vocales obscenas,
cuando escucho tu “ven” tu “tócalos”,
la sangría del final,
irme y volver,
extrañarte en medio del olvido.
Siempre he amado la metáfora de tus senos.

LA ESPERA

Te esperaré en el mar.
Por favor:
viento, red, gaviota
o caracol,
si tardo,
decidle
que hubo llanto en los caminos.

Después de vaciar mis ansias
sobre el vino dulce de sus muslos,
quise mirar la cara de la Luna.
Ebrios nos hundimos en el surco del mar.
Sus pequeñas palomas se quedaron sin alas.

DESDE TOLUCA

Ahora que te extraño,
cuando el silencio es un amigo
de confianza
y la soledad me araña el alma,
de ausencia te arrancaría los ojos,
te desordenaría el pelo,
te rompería tus telas interiores,
y todo porque son brazas tus distancia.
Me asomo en Toluca,
hay un diccionario de humo en sus fábricas;
no hay frutos en sus árboles
y la ultima ave abandonó el verano.

LA TÍA ABUELA INÉS

En el patio de mi casa
me paso remendando recuerdos,
confieso que es una bella ociosidad
Este domingo en la tarde
que nadie llegue a golpear la puerta;
estaré conversando con la tía abuela Inés
Repetirá el mismo cuento todos los domingos
con la voz del estero de Sasay.
A la tía abuela siempre le digo que no deje de venir,
que su asiento la espera,
en el mismo sitio,
con las mismas flores,
entre platanales y geranios,
cuando la tarde hace su ultima flexión.
Ocurre que la tía abuela Inés
me cuenta cuentos fantásticos,
de unos hombres que se bajan en las noches
desde cerros azules
y se meten en las vegas
a recoger mazorcas de maíz
y luego se iban por los caminos del cielo.
Este domingo en la tarde,
cuando el sol doble sus rodillas
y su fatiga se quede sobre los cerros,
que nadie venga a golpear la puerta de mi casa,
que la Tía abuela estará de vuelta
y tiene cuentos que contar.

DE SORPRESA

Te tomaría de sorpresa,
como cuando llego al filo del crepúsculo
a embriagarme con los vinos rojos del ocaso,
luego besarte lentamente las mejillas,
como besa el estero a su orilla pequeña,
y hacer nidos con el viento de la tarde.

LO QUE ME GUSTA DE TI

Lo que me gusta de ti
es que miras como los ríos montubios;
es que sonríes como los cañaverales al atardecer,
entre vientos verdes
y mariposas alegres.
Lo que más me gusta de ti
es que tienes vergüenza
en tu palidez de platanal tierno
y en la breve coquetería del saludo.
Me gustas
porque amas las cosas que ama el silencio,
porque cuando callas hablas en voz baja,
y yo te entiendo
en la danza alegre de tus bellas pupilas.
Me gustas
cuando derramas tu aliento de fruta madura
sobre mi aliento de hierba fresca.
Es posible que tú gustes a otros hombres,
pero ocurre que yo transpiro cuando hablas,
entre hablar y no hablar,
es entonces cuando salto de alegría
y corro en busca de mi camisa verde.

EL RELOJ

¡No mires el reloj!,
tampoco el espejo;
no somos los mismos después de hacer el amor.
Mejor escuchemos el concierto azul de las campanas.
Está amaneciendo,
empieza la prisa de la ciudad,
ya la anemia camina al mercado,
ya se sienten los caballos de paso
sobre las calles empedradas;
la aurora se resbala desde los cerros
despertando el sueño de las ventanas enrejadas.
Es hora de llevarme tu aliento en mi aliento
A lo mejor volveré mañana
cuando enciendas el primer candil de tu cuarto
y hayan crecido las nueces de tus senos
y las escobas del día
hayan borrado los últimos espejos del ocaso.

MÁS ACÁ DE LOS MAIZALES

Sobre el vértice de esta tarde,
te espero.
Más acá de la esbeltez de los maizales,
después de las cortinas grises de la lluvia,
en el descenso de las aves,
cerca del jolgorio de las garzas,
de la hierba que crece junto al río,
mirando la última curva del camino real,
cuando rezan los cañaverales,
en la feria de un pueblo pequeño,
al paso de un grupo de colegialas,
bajo la sombra del árbol de mi infancia.
Te esperaré en el repaso de mis sueños azules,
mientras los últimos pájaros agujerean el ocaso,
más allá de las sábanas amarillas del sol,
contemplando el anillo que me devolvió tu mano.
Para seguir esperándote,
aquí junto al colibrí y su breve gimnasia,
salgo a la calle en un día de fiesta
con la media barba que tanto te gustaba.

ESPERAR ES MORIR

Si no llegas a la cita
me quemaré con mi fuego interior;
iré en busca de las sábanas de un ardiente crepúsculo
para convertirme en hoguera.
Voluptuosa, perfecta, eres;
miras y atrapas.
Debe tener leña seca tu piel,
leña de Otoño,
y arder hasta la nada.
Escucho los latidos de tus senos,
siempre desbocados en la noche,
cuando la sábana se destiende
y la lámpara despereza a la mañana.

SI FUERA FÁCIL REGRESAR

Si fuera fácil regresar,
escalar de nuevo la montaña,
quitar el polvo a los recuerdos,
limpiar las hojas secas de Otoño
Tantos años que nos bañamos en los manantiales de la aurora.
Si fuera fácil voltear el calendario,
quedarnos afirmados a las horas felices,
mas el tiempo está enfermo de pereza
y la matita de flores que creció junto a nosotros,
se quedó sin pétalos cuando vino el verano.

JOSÉ LUIS REINA PALAZÓN (Sevilla - España)


Ha publicado varios volúmenes de poesía. Los poemas seleccionados pertenecen al libro Cuerpo Inseguro, el segundo de una trilogía Exotarium, I, II, III. Otros títulos son, La Soledad del día y Antes del olvido. Además, ha traducidolibros de Goethe, Enzensberger, Grünbein, Kunert, Mallarmé, Cocteau, Max Jacob, Guy Gofette, Carl Norac, Achmátova, Pasternak, Marina Cvetaeva, Paolo Ruffilli, Giampiero Neri, Van Wliderode, Hanie Rouweler, Vasalis, etc. Y las obras completas de Georg Trakl, Paul Celan, Nelly Sachs, Gotttfried Benn, Else Lasker-Schüler, Sara Kirsch.
Por su poesía y traducción ha recibido premios internacionales como Premio del Ministero d’ Austria, Premio Oradea, Premio Anibal Caro y el Premio Nazionale dal Ministero di Cultura di Spagna, 2000, por la obra completa de Celan y el Premio Nazionale, 2007, por la totalidad de su trabajo como traductor.


ÁBACO
DE NIEVE

Zarpa
el tiempo
en tu corazón.

Brota la nieve.

La corola
de briznas
partidas
que renacen
-singladas-
en tu sinrazón.

Fría
llega hasta ti
la sal
del
tiempo.

Nadie rompe
la red
del viejo
cuerpo,
ni olvida
la balanza
de su
fe.

Nadie habita la aurora
sin su
nombre.

Alegre
flamea
la soledad
al filo
de su viento.

Ahora
cuenta
sin fin
el ábaco
de nieve.

PALLOTTOLIERE DI NEVE

Salpa
il tempo
nel tuo cuore.

Germina la neve.

La corolla
di bricole
rotte
che rinascono
- navigando –
nel tuo delirio.

Freddo
arriva a te
il sale
del tempo.

Nessuno rompe
la rete
del vecchio
corpo
né dimentica
la bilancia
della sua
fede.

Nessuno abita l’ aurora
senza il suo
nome.

Allegra
ondeggia
la solitudine
nel filo
del vento.

LA MUERTE ES LA LUZ (Dámaso Alonso)

Hay la pasión del mundo
que nos hiela
y recorre
como un tenso vacío
la sombra de la dicha.

Está la sangre extraña
que nos hiere
y oculta la común sinrazón.

Somos las breves cifras
de un perfil en la ausencia,
fuegos fatuos
de nombres,
estrías
del dolor.

El alma apenas siente,
reconstruye tristezas
de un viejo laberinto
que vuelve
a su estupor.

¿ Este cuerpo inseguro
quién lo alza ?
¿ Lo imagina tu mente,
lo retiene
tu paso,
lo visita
algún sol ?

Nada enmudece al día,
su soledad no es muerte,
su alocada ternura
espanto de su ser,
canto del sueño.

Hay un ayer
que es tránsito,
triunfo de lo efímero,
tiempo en fulgor,


y allí
ve la memoria
la pasión del olvido,
luz de tu mente.


LA MORTE È LA LUCE
(DÁMASO ALONSO)

C’è la passione del mondo
che ci agghiaccia
e percorre
come un vuoto teso
l´ombra della gioia.

C`è il sangue strano
che ci ferisce
e cela il comune delirio.

Siamo le brevi cifre
di un profilo nell’assenza,
fuochi fatui
di nomi,
strie
del dolore.

L’ anima sente appena,
rinnova le tristezze
di un vecchio labirinto
che ritorna
al suo stupore.

¿Questo corpo insicuro
chi lo alza?
Lo immagina la tua mente,
lo trattiene
il tuo passo,
lo transita
alcun sole?

Nulla fa tacere il giorno,
la sua solitudine non è morte,
la sua folle tenerezza
la paura del suo essere,
canto del sonno.

C’ è un ieri
che è passaggio,
vittoria dell’ effimero,
tempo in fulgore,

e lì
vede la memoria
la passione dell’oblio
luce della tua mente.



OIDO AL SOL
Sentí salir el sol
Dentro del alma.
V. Aleixandre

Si algo desombra el alma,
- la libertad, la sinrazón, el miedo –
¿quién ciñe la pasión?

El olvido es un sordo
enemigo que en tu recuerdo sueña.

Ahora que contigo estás
y es lumbre y sombra
tu solo ser,
oyes y sabes.

Nada es perecedero.

La vida es ansia.
La sed felicidad.
Otro es tu nombre y mundo.
La locura tu centro.

Y esa realidad,
de olvido, no palabras,
tu único venero.

Ven a tu oído.

Has de atezar la sombra,
el frescor de tu mente,
el limo de tu miedo.

¿Ves?

La soledad, tu muerte,
Ilumina tu cuerpo.

UDITO AL SOLE

Sentì nascere il sole
dentro l’ anima.
V. Aleixandre

Si qualcosa prende l’ ombra dell’ anima
- la libertà, il delirio, la paura -
chi cigne la passione?

L’oblio è un sordo
nemico che nel tuo ricordo sogna.

Ora che sei con te
ed è luce e ombra
il tuo essere,
ascolti e sai.

Nulla è effimero.

La vita è ansia.
La sete felicità.
Un altro è il tuo nome e il tuo mondo.
La follia è il tuo centro.

E quella realtà,
d’ oblio, non di parole,
la tua unica sorgente.

Vieni al tuo ascolto.

Riceverà ombra** l’ombra
la freschezza della tua mente,
il limo della tua paura.

Vedi?

La solitudine, la tua morte,
ilumina il tuo corpo.



WHEN I AM ALONE I AM HAPPY

The crimson phalloi
of the sassafras leaves...
William Carlos Williams

Lo que miras y sientes
es tan sólo
tu amor. El aire frío.
El cielo herido.
Las venas
escarlatas.

Tú no empujas
la puerta.

Atrás quedó
tu corazón.

No oye gritos,
ni envejece.

Su claridad
traspasa
las hojas

y la tristeza
enciende
tu pupila.

Espera
en tu pasión.

Let us see, let us see !

Tú no estás solo, Williams,
en el carmesí del sasafrás
brilla
la soledad del mundo.

WHEN I AM ALONE I AM HAPPY

The crimson phaloi *
Of the sassafras leaves...

WILLIAM CARLOS WILLIAMS

Ciò che guardi e senti
È soltanto
Il tuo amore. L’ aria fredda.
Il cielo ferito.
Le vene
Scarlatte.

Tu non spingi
La porta.

Dietro rimase
Il tuo cuore.

Non sente le grida,
né invecchia.

La sua chiarezza
Oltrepassa
Le foglie
E la tristezza
Accende
La tua pupilla.

Attendi
Nella tua passione.

¡Let us see, let us see!

Non sei solo, Williams,
sul cremisi del sassafrasso
splende
la solitude dil mondo.


EL FUROR DE LAS ESTRELLAS


Apagadas están.
Y su furor
en nuestra mente.

Así el mundo es pequeño.
Y nada sabemos
de nosotros.

Lo que vivimos
muere hacia adentro.

No somos luz.

Ésta se agita
fuera
sin pensamiento.

Arriba
sólo vemos la sombra.

Y nos sentimos ciegos
de nuestra propia fe.

A veces,
luciérnaga o cometa,
oímos las palabras.

Pero pensamos siempre:

" es el fulgor
del cielo ".
IL FURORE DELLE STELLE

Restano spente.
e il loro furore
nella nostra mente.

Così è piccolo il mondo.
e nulla di noi
sappiamo.

Ciò cher viviamo
muore all’ interno.

Non siamo luce.

Essa si agita
fuori
senza pensiero.

Sopra
vediamo soltanto l´ombra.

E ciechi ci si sente
davanti alla propia fede.

A volte,
lucciola o cometa,
ascoltiamo le parole.

Ma pensiamo sempre:

è il furore*
del cielo.


Sprach(T)raum

Espacio que transita
hora de nieve

palabras
que por ser
aparecen

el tiempo
las ausenta

yo sueño

oigo la sombra
del instante

vuelve
cargado de vacío
un relámpago
de nieve.

SPRACH(T)RAUM

Spazio che transita
ora di neve

parole
che per essere
appaiono

il tempo
le allontana

io sogno

ascolto l’ ombra
dell’ istante

torna carico di vuoto
un lampo
di neve

MARCELA ALMEIDA CISNEROS (Quito-Ecuador)


Poeta y narradora.
Es ganadora de varios e importantes premios literarios a nivel nacional y latinoamericano.
Ha publicado veintitrés obras en poesía y narrativa entre los que se destacan: Limoncito… diario de un tiempo sin olvido, La misión, Tú… mi sombra, Exultante y A rajatabla (entre otras)
Su poesía ha sido antologada en varios países de lengua hispana.
Forma parte de la Sociedad Ecuatoriana de Escritores, el Taller Cultural Retorno, el Club de Poesía La Delicia y el Grupo Rapsodas 3000 Poetas.

CANTO POR MI RAZA

Estoy aquí,
Sigo siendo,
Soy.
Desde el principio
Hasta el final del tiempo.
He venido
A reivindicar mi sangre
En la blasfemia,
A navegar
En este manicomio de lágrimas,
A rebuscar un lugar
En la parodia del esperma.
Soy aquel
Que cumple su penitencia
En este circo infernal,
Holocausto
Hecatombe
Museo de muerte
Genocidio.
Soy ángel
Rescatado del bestiario
Bitácora
De unos ojos sumidos
En la hondonada del desconcierto,
Palabras
Que descifran el erario
De guerreros antiguos
Memoria cierta de los astros,
Salmo escrito en la catedral
Del sol equinoccial.
Las huellas de mis cenizas,
Develan la resaca
De indelebles cicatrices
Jamás mi espíritu
Sucumbió del todo
Ante el escarnio,
Y aunque endémicas visiones azuzaran,
Se atizó la diosa de la música
En la garganta de churos, bocinas,
Flautas y ocarinas.
No soy pasado,
Mis tréboles aún alimentan
Todos los caminos,
Por tu sangre corre
La tinta de mi furia,
Te pertenezco desde siempre
Y tú me perteneces,
Como la clorofila a la sangre,
Como la derrota a la gloria,
Como la sal al océano,
Como la dicha a la pena,
Como el amor al odio.
Juntos abriremos
Las últimas ventanas,
En los ojos de las ciénagas
Sembraremos luciérnagas
Y renaceremos
De un surco de espinas
Con el puño cerrado
Gritando rebeldía.
La semilla joven
Calcinará todos los presagios,
Enmudecerán las aves agoreras
En su silbido de llanto,
A nadie se le negará
El pan y el agua,
A nadie se le negará
La paz y el cielo.
El pez multiplicado
Cantará los cantos aprendidos
A la escama azul de las ballenas.
Y de nuestros despojos
Soplará armonioso
El aliento de la vida
Aguardando retornar
Al alba de perpetuos soles.
Hemos nacido del humo
De mil fogatas proféticas,
Bajo la noche
Donde el tiempo
Solo era referencia,
Nuestra piel dibuja el alfabeto
Del risco, el puma,
El cóndor,
Las praderas.
En el silencio reposan
Las señas de nuestros antepasados,
Sus raíces, su tronco,
Sus hojas y sus ramas
Arrojados al tiempo y a las aguas.
Somos una curva matemática
En el ovillo de cronos,
Herida en las tinieblas,
Atado de ausencias y de sombras,
Cobijados por una misma aurora
Reprochamos el duelo
Que interrumpió nuestra alegría,
La espada del invasor tirano
Y sus crucifijos de sangre,
Verdugos,
Inquisidores sonrientes,
Puñado de sal sobre las llagas
Destazando látigo a látigo el anhelo.
Y anocheció a la mitad del día,
Le llamaron América
A la posesión del Inty Raymi,
La palabra se tornó mordaza
Y la mordaza hiel amarga
Para contar la historia,
El fiero carnicero
Se instaló en nuestra casa,
La hizo suya con mujeres y todo,
Con animales y todo,
Con dignidad y todo.
Hasta que llegó el día
En que los invasores primeros
Se tornaron ancianos,
Nubarrones negros de dominaciones nuevas
Nos acechan,
Descarnadas falanges de soberbia y codicia
Otean y apetecen lo que queda,
Y lo que queda todavía es mucho.
He venido
A ofrendar mi corazón
A los cañones.
Porque el mundo también
Es nuestra patria,
Porque el universo también
Es nuestra pacha,
Y así como a la siembra,
Defendemos nuestro protagonismo
En este cuento que nunca ha de acabar.
De norte a sur,
De este a oeste,
Nuestra genética estalla repoblando el futuro,
No seremos nunca más esclavos y vomitaremos maldiciones
Sobre los amos perversos.
Trémulos perpetuamos
El amor que transcurre liviano
Entre los espectros selváticos,
Nuestras manos amasan el aire
Y edifican esculturas
En el huracán genésico,
Sobre nuestros hombros
El fuego y la fuerza del abismo,
Galopan hasta llegar
A la estrellada altura.
Nieve, rocío, mar de sustancia desodorante,
Hechizos antiguos se resbalan
De la lengua de los shamanes.
Tierra, agua,
Piedra angular que repta en la ojera de cualquier pesadilla
Somos aroma de canela
Navegamos en oloroso verdor,
Bóveda de salud amapola, coca, ayahuasca,
Que devuelven la voz de los ancestros,
La dentadura de las quebradas,
El rostro de dios o del demonio.
Sueño grato de la tierra.
Congoja de la sotana infame,
Hermoso panal, fructífero elemento,
Amamos amar
Por sobre todas las cosas.
Nada detendrá
El milagro de este influjo,
Se equivocaron aquellos
Que confiaron en la mansedumbre,
Se equivocaron aquellos
Que confundieron humildad
Con servilismo,
Nobleza con cobardía
Todo, absolutamente todo
Batallará contra el destierro y la indolencia,
Contra los gusanos que riega la muerte
Contra los vampiros usureros
Bebedores de sangre
Contra los tratantes de blancas
De conciencias y de almas,
Odiados jinetes del Apocalipsis
Banco mundial, F. M .I
Opus Dei, capitalismo, imperialismo,
Terrorismo económico
Maquiavélico tío Sam
Y todos sus engendros y secuaces.
Nuestro pueblo
Reconquistará las lejanías,
Y al galope de truenos
Zurcirá los nuevos sueños estelares,
Allá, más allá,
Sobre este mismo suelo,
Bajo este mismo cosmos,
Seremos......
Eternamente seremos.

AMÉRICA VIVA

India, mestiza, blanca, negra,
Cósmica conjunción de iridiscencias,
Rebullicio genético en la bocana azul de las premoniciones.
Creces como el huracán en la matriz del aire,
Entre los estertores púrpura del crepúsculo
Planificas la noche sempiterna.
Las estacas invisibles de la lluvia
Recogen en sus manos lúdicas
Espasmos de sal de los desiertos
Y se quedan sentadas
Bajo el sol equinoccial
En las mejillas morenas de los tótems,
Resguardando con ojos ávidos
La magia de las lunas de marzo,
El cauce cierto hacia los espejismos.
La Femenina desnudez
De tus lagunas
Ataviadas con el manto de espuma
De las largas cascadas
Cabelleras de brujas viejas
Con prendedores de estrellas,
Evocan el sueño celeste de los astros
El vientre de las nubes pare tempestades,
Y despiertan de su pesadilla de fuego los volcanes.
Todo es verde,
Las miradas de agua,
La piel de agua,
Los besos y las caricias de agua y clorofila,
En ti llueve el empeño
Desde la ondulada ola de tu pollera de agua,
Sendero, pisada, cuerpo de agua,
Estallido de vida y esperanza.
Tu sabana de fuego en el crepúsculo
Abrazando el pálpito del vuelo
Tocando tinieblas
Derramando jazmines,
Girasoles y jazmines como estrellas.
La línea primordial de tu cintura
Burbuja de amor que toca el cosmos
Trigo que besa el hambre y la mitiga
Delirios de sol
Alma de arcilla
Humedad sin nombre
Sin tiempo y sin olvido
Merodeando en todos los retornos.
Los sirios sembrados en el horizonte verde,
Se detienen a soñar en los pasos silentes de los astros,
Se pinta de hielo la noche
Y desde los altos hornos de la marga amada,
La voz del silencio se hace música
En la garganta feliz de los ancestros,
En ocarinas de barro adormecido
Entonan melodías sin tiempo,
En churos cantores y sollozantes bocinas
El rastro vacío del adiós se pierde
Con el ritual alegre de la danza
Y se teje una quietud sin nombre
En la inmutable luz de las arañas.
La tierra despierta antes del alba,
Los nidos de los pájaros
Se consagran en el sacramento amante de la vida,
Cada minuto,
Cada segundo,
Cada instante,
Se respira belleza,
Se mira belleza, se bebe belleza.
¡Oh América!
Mujer de nombre y de figura,
Cintura de hormiga,
Vocación de abeja,
Hechicera.
Vengo a ti ahogado en palabras,
Nada detiene este rió
Que me desborda hacia tu sombra,
Que me torna en osamenta milenariamente dormida
En el concierto de tu sideral esencia.
Quiero pernoctar en tu lecho para siempre,
Florecer en el fuego impetuoso de tu huella,
En el vuelo de los colibríes
Que beben tizanas en el vientre de las amapolas.
Quiero apoyarme en ti,
En tu ávida canción de ranas y escorpiones,
Desde Alaska a la Patagonia,
Desde el amazonas al colorado.
Desde el pacífico al atlántico
En la misericordia de la mazorca espléndida,
En la inmisericordia del aliento andino
En la bondad de dios multiplicada.
Tierra de nieve y sol,
Besada una y mil veces por
El ala oscura de la muerte,
Las huertas generosas como muslos de mujer lamidos por el bronce
Entregan su alma trémula al instante del gozo indescifrable,
El pan infaltable en las pupilas ansiosas
Derrota las tribulaciones.
Vives permaneces en nosotros,
Asciendes en la espera
Y te cobijas en el ojo ausente del cardumen celeste
En la comisura del beso de los astros núbiles
En la palabra inacabable.
No te detengas y arriba a mi puerto trayendo lejanía,
Errabundo polvo de cometas,
Corónate completa en el cenit de todas las visiones,
Inventa de nuevo todos los comienzos,
Y en la larga noche le los búhos,
Acompaña mi embriaguez
Con tus canciones.

LAS PEÑAS
Diciembre 2009

I

Una vez más voy detrás de la utopía,
Mil demonios socavan mi cabeza,
Pasan las horas…
Un abrupto griterío me despierta.
La estación apurada no da tregua,
Percibo el olor del mar que me recibe.
Está nublado, hay bruma,
Una sola nube se interpone al verdugo de fuego
Que hace meses sin piedad castiga
Y su pena sin final acompañó a la mía.
Hallé consuelo.
En lo infinito,
El esperma transeúnte de las ballenas
Llora al gigante de cal varado en la playa estática,
La espuma le acaricia, lo lame una y otra vez en pésame dolido
Y el plancton entona
La nota exacta de las lágrimas.
Una garúa tenue me pellizca el rostro
Llueve sobre el mar
¡Qué maravilla!

II

Saturada de ciudad,
He venido a parar a este retazo de poema,
Verso de vida desquiciada en pleno aguaje,
La piscina se ha tornado mezquina y peligrosa.
“Las Peñas”
Arroja su improperio de conchas huecas
A la estupidez humana,
Rebusca claves que liberen su voz encarcelada,
Intenta arrojar al monstruo que la ofende y devalúa.
Mas él, no entiende nada
E instala su renegrida nota en medio de este canto amable.
Canto que es,
Canto que viene,
Canto que da,
Que vive y sobrevivirá al neón,
A la mancha de veneno,
Al alambrón que encausa al destello vital.
Sólo soy un monstruo más,
que intenta sentir algo de vergüenza.

III

Son las tres
Y en medio del mercado de grillos y pájaros nocturnos,
Dios escuchó mi diminuta voz,
La nube liberó sus hijos de agua,
Tierna y dulce la lluvia
Lavó toda la noche hoja por hoja al tamarindo,
Al maracuyá, a los almendros.
Bajó por los toboganes de la caña
Ofreció a la tierra su humilde frescura
Y el gusano cantó regocijos en su recóndita cueva,
El viento esparce el ladrido sonámbulo
De un perro que añora la luna,
Las estrellas que no pudo roer en el insomnio,
El hielo fugaz de algún cometa
Se ha quedado varado en sus pupilas.

IV

Un zumbido impertinente me arrancó del sueño,
A pocos metros el mar todavía intercede por los hombres
Y les lega su maná sagrado,
Un cementerio interminable se extiende
Por la playa viva y larga
Osamentas de cal y sal,
Que exaltan los sentidos y comprimen el rumor del mundo.
Los murmullos de la vida se filtran por sus oídos,
Plantan su alfabeto inmortal en las neuronas,
La conciencia en mi pobre humanidad
No da tregua a las ideas,
Mas hay un vacío que circunda,
No puedo dormir,
Y me encuentro sin querer pariendo versos.

V

Hambrienta de soledad madrugo hacia la playa,
Me quedo anonadada,
Visiones de lo inmenso anegan la memoria,
Piedra, canto, sal,
Avidez de agua encolerizada por los astros
Carcome con voracidad el litoral largo y taciturno.
Olas, olas, olas,
Colisión de arena y pompas de efímera presencia
Estrujan el alma hasta el desamparo.
Y lloro, lloro por la pequeñez del hombre y su osadía ingenua,
Lloro porque a lo mejor la vida
Todavía pueda perdonarnos.

VI

El choque de las olas en el acantilado,
Me trae las visiones del origen del mundo,
Millones de cangrejos con su casa acuestas
Ocupan su lugar sin pedir permiso a nadie,
Ellos saben, tienen la certeza
Y sin detenerse a pensar ni un segundo
En el cómo o el por qué,
Derrochan la chispa que encendió su vida.
La vos pausada de la espuma
Inscribe su canto en el vacilante pentagrama de la playa,
Mi pobre humanidad se encausa en su caudal ufano,
Percibe la música serena orquestada por el viento y las gaviotas,
El velamen lejano de una quilla
Hace trizas el paisaje.

VII

Una pareja de jamelgos desmenuza las olas,
Párvulas ninfas de sal besan con gratitud sus pasos ancestrales,
En la lejanía sus cascos lentos parecen pisotear estrellas,
Su tránsito va sembrando huellas silenciosas
Que rápido devora el borrador de espuma,
Amanece,
En grito vivo el arrecife recibe a la aurora gris,
Mil espejismos se dibujan en el ulular distante,
Las alas enormes de los pelícanos destazan la ficción,
Comienza la llovizna a dejar sus lágrimas sobre los lomos de los ermitaños,
El viento arrecia fuerte,
Sopla a los oídos del tiempo que parece haber entrado en paro,
Parece que por fin llegó el invierno
En el poblado hay fiesta.

VIII

Avasallador el mar perturba todos mis sentidos,
La piel sufre los embates de la briza gitana y lúdica,
Los ojos acatan los sensuales contornos de las olas,
Que se hacen y deshacen una y otra vez,
Un aroma peregrino se filtra por mi olfato,
Y la sal eterna despierta las papilas.
No puedo más, conmovida caigo de rodillas
Ante aquella inmensidad que sobrecoge,
La orquesta lejana y triste de las ballenas
Se revela en mi conciencia,
Aguas a dentro
La vida da de lactar a sus nuevos hijos.

IX

El alba se quita su atuendo de luto
Y en una línea lejana se desparrama la luz,
Un enjambre de golondrinas se despierta
Y bulliciosa se despereza en los alambres
Las musas fueron arrastradas por la luna,
Que ojerosa y boqueando, entregó su último resuello,
La playa se presenta interminable y profunda,
Astillas de conchas quedaron desterradas,
Piedrecillas huérfanas pulidas por el eterno juego de las olas,
Caracoles que en su vientre enclaustra el cantar primario.
Nadie más que yo siembra sus pasos en la arena fría,
Ni un atisbo humano más transita,
¿Será por eso, que está tan feliz el mar?

X

Mi padre trajo el MAR a mis aguajes,
Agua que CELA, que fluye, que subyuga.
Siempre me sentí extraña entre los hombres,
Y rebusqué una espina que me aislara de su renuncia ser.
Por eso aguardo el hilo de agua que firmó mi origen,
La huella innegable de las saetas marinas
Que destazan el aire en su graznido,
Las nubes que forman peldaños
Para que los ojos puedan alcanzar el cielo,
Las facciones de Dios columpiándose en el péndulo preciso.
Mi padre se marchó hacia el otro lado,
Sin jamás declararme si me quiso,
Pero me heredó este mar
Y eso me basta.